sábado, 31 de enero de 2009

INTRODUCCION AL TRATADO - LAS GRANDEZAS DE MARIA (en un solo archivo)

TRATADO DE LA VERDADERA DEVOCION A LA SANTISIMA VIRGEN,
de San Luis María Grignion de Montfort

Iniciamos la publicación del Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen, de San Luis María Grignion de Montfort, traducido del original francés por nuestra Redacción (ap. “LE LIVRE D’OR – MANUEL COMPLET DE LA PARFAITE DÉVOTION A LA TRÈS SAINTE VIERGE d’après S. Louis-Marie de Montfort”, Secrétariat de Marie-Médiatrice, PÈRES MONTFORTAINS, Louvain, Belgique, Imprimatur de 1960).
Trataremos de reflejar las palabras y matices del autor, respetando las diferencias de expresión entre el francés y el castellano. Los subtítulos entre corchetes [ ], aunque no pertenecen al original, tienen por finalidad ayudar a una mejor comprensión de esta sublime obra, cuya difusión es fundamental para preparar la restauración plena de la civilización cristiana y mariana que San Luis Grignion anuncia, el Reino de María, ideal por el cual luchamos. Con el mismo objeto agregamos algunos comentarios, diferenciados con el correspondiente subtítulo, invitando al estimado lector a dar su opinión y sugerencias.
Que, conforme las aclamaciones carolingias, y los anuncios proféticos de San Luis Ma. de Montfort, María “ triunfe, reine e impere...”


INTRODUCCION
[LAS GRANDEZAS DE MARÍA]
[Por Ella vino al mundo y por Ella debe reinar en él]
1. Es por la Santísima Virgen María que Jesucristo ha venido al mundo y es también por Ella que El debe reinar en el mundo.
2. María ha permanecido muy escondida durante su vida; por eso es llamada por el Espíritu Santo y la Iglesia Alma Mater… “Madre escondida y secreta”. Su humildad ha sido tan profunda que no ha tenido en esta tierra atractivo más poderoso y continuo que el de esconderse a Ella misma y a toda criatura, para no ser conocida sino por Dios solo.

Comentario
Con precisión casi bíblica, e inspiración comunicada por la SSma. Virgen, San Luis María expone la tesis central de su Tratado, simple, profunda, irrefutable. Jesús vino al mundo por María y es por Ella que debe reinar en él.
Ese reinado "en el mundo" es sobre las almas, los pueblos, las civilizaciones, por medio de la gracia. Por esos es llamada “Reina de los Corazones”. Explica más adelante en qué condiciones reales y concretas se da, en forma parcial, y en qué condiciones se dará cuando Nuestra Señora triunfe con victoria aplastante sobre la Revolución anticristiana y las almas se abran a su influencia y respiren a María como el cuerpo respira el aire. Todo indica que esto ocurrirá en nuestros tiempos.


[...Les escondía infinitamente más...]
3. Dios, para atender sus pedidos de esconderla, empobrecerla y humillarla, se ha complacido en esconderla en su Concepción, en su Nacimiento, en su vida, en sus misterios, en su Resurrección y Asunción con respecto a casi toda criatura humana. Sus propios padres no la conocían; y los ángeles se preguntaban a menudo unos a otros: “Quae est ista?... - ¿Quién es Esta?”, pues el Altísimo se las ocultaba; o, si algo les descubría, les escondía infinitamente más.


Comentario:
La humildad, virtud admirable aunque difícil de entender en su verdadero sentido dadas las deformaciones que introdujo el llamado "progresismo católico"... es así definida por Santo Tomás de Aquino: "la humildad es la verdad".En este pasaje parece destacarse ante todo la humildad del Corazón de María. En armonía con la grandeza de su humildad, está la grandeza del conjunto de su personalidad, gracias y virtudes. Esa Grandeza es tal que sus propios padres, quienes convivían con Ella a diario, en cierto modo no la conocían...Y los propios Angeles, espíritus celestiales creados para contemplar las grandezas divinas en forma directa y a través de las creaturas, se preguntaban admirados "Quién es Esta". Lo más notable es lo que dice finalmente: "si algo les descubría, les escondía infinitamente más".Si queremos ser auténticos devotos de Nuestra Señora, pidámosle la gracia de que nos descubra algo de sus Grandezas.

[Le comunicó el poder de hacer milagros y su sabiduría]
4. Dios Padre consintió en que Ella no hiciese ningún milagro en su vida, al menos resonante, aunque le hubiese dado el poder de hacerlo. Dios Hijo consintió en que Ella no hablase, aunque le hubiese comunicado su sabiduría. Dios Espíritu Santo consintió en que los Apóstoles y los Evangelistas no hablasen de Ella sino muy poco, y en la medida necesaria para hacer conocer a Jesucristo, aunque Ella fuese su Esposa fiel.


[La excelente obra maestra del Altísimo]
5. María es la excelente obra maestra del Altísimo, de la cual se ha reservado el conocimiento y la posesión.María es la Madre admirable del Hijo, que El se ha complacido en humillar y esconder durante su vida para favorecer su humildad, tratándola de “mujer”, mulier (1), como a una extranjera, aunque en su corazón la estimase y amase más que a todos los ángeles y hombres. María es la fuente sellada (2) y la esposa fiel del Espíritu Santo, donde nadie entra sino El. María es el santuario y el reposo de la Santísima Trinidad, donde Dios está más magnífica y divinamente que en cualquier otro lugar del universo, sin exceptuar su morada sobre los querubines y serafines; y no le está permitido a ninguna criatura, por pura que sea, entrar allí sin un gran privilegio.


1) S. Juan II, 4, XIX, 262) Fons signatus, Cant. IV, 12

["Es el grande y divino mundo de Dios, donde hay bellezas y tesoros inefables"]
6. Yo digo con los santos: la divina María es el paraíso terrenal del nuevo Adán, en el que se ha encarnado por obra del Espíritu Santo, para obrar allí maravillas incomprensibles.

Es el grande y divino mundo de Dios, donde hay bellezas y tesoros inefables.
Es la magnificencia del Altísimo, donde El ha escondido, como en su seno, a su Hijo único, y en El a todo cuanto hay de más excelente y de más precioso. ¡Oh! ¡Oh! Cuántas cosas grandes y escondidas ha hecho este Dios poderoso en esta criatura admirable, como Ella misma se ve obligada a decirlo, pese a su humildad profunda: Fecit mihi magna qui potens est (3)!
El mundo no las conoce, porque es incapaz e indigno de ello.

(3) [Ha hecho en mí cosas grandes Aquel que es poderoso] San Lucas I, 49.

Comentario
San Luis María tenía el carisma de una percepción profunda de los misterios de la Ssma. Virgen. En contraste con el progresismo filo-protestante, que nos presentan a la Madre de Dios como "una criatura igual que cualquier otra", él enseña que Dios ha obrado en Ella cosas grandes y escondidas. No son palabras poéticas –en el sentido que se le da a esta expresión- ni románticas, aunque tienen verdadera armonía y poesía: son verdades de Fe que sólo con ayuda de la gracia se comprenden...
La humildad supone reconocer lo que somos y lo que son los demás. Supone reconocer y adorar la infinita Grandeza de Dios. Hoy, en que tanto se habla de humildad sin practicarla, pidámosle a San Luis María que nos obtenga esta luminosa virtud para sentirnos pequeños delante de la Virgen y admirar los predicados que Dios puso en Ella.
Que la Medianera de todas las gracias nos dé luces sobrenaturales para conocer sus bellezas y tesoros inefables y a valorar "todo cuanto hay de más excelente y de más precioso" en la Creación, de la que Ella es obra maestra. Si no somos capaces de admirar estos atributos insondables pero limitados, ¿seremos capaces de adorar la infinita perfección de Dios?
Dios en su Sabiduría quiso hacer brillar en los seres creados reflejos de su Grandeza y Belleza. Esto se extiende a muchos fenómenos naturales, como un volcán lanzando grandes llamaradas en el firmamento, y a las obras de la civilización cristiana: un parque, un palacio, un manuscrito iluminado de los tiempos de San Luis Rey, la flecha de una catedral gótica… Todo lo bello refleja atributos de Dios.
La Virgen, como Reina de todo lo creado, es el vitral donde se encuentran los absolutos reflejados
por las maravillas creadas.

[Las perfecciones insondables de esta santa ciudad de Dios]
7. Los santos han dicho cosas admirables de esta santa ciudad de Dios; y jamás han estado tan elocuentes y contentos, como ellos mismos lo confiesan, que al hablar de Ella.

Además exclaman que la altura de sus méritos, elevados por Ella hasta el trono de la Divinidad, no se puede ver; que la amplitud de su caridad, extendida por Ella más que la tierra, no se puede medir; que la grandeza de su poder -del que tiene inclusive sobre un Dios- no se puede comprender; y, finalmente, que la profundidad de su humildad y de todas sus virtudes y gracias, que forman un abismo, no se puede sondar.
¡Oh altura incomprensible! ¡Oh anchura inefable! ¡Oh grandeza desmesurada! ¡Oh abismo impenetrable!

[Los ángeles, prosternados ante Ella, le suplican que los honre con alguna de sus órdenes - San Miguel, el más destacado por su celo]
Todos los días, de un confín al otro de la tierra, en lo más alto de los cielos, en lo más profundo de los abismos, todo predica, todo publica a la admirable María.
Los nueve coros de ángeles, los hombres de todo sexo, edad, condición, religión, buenos y malos, y hasta los diablos, se ven obligados a llamarla Bienaventurada, de buen o mal grado, por la fuerza de la verdad.
Todos los ángeles en los cielos -ha dicho San Buenaventura- la proclaman incesantemente Sancta, sancta, sancta Maria, Dei Genitrix et Virgo [1]; y le ofrecen millones y millones de veces todos los días la salutación de los ángeles, Ave, Maria…, prosternándose ante Ella y pidiéndole por gracia honrarlos con algunas de sus órdenes.
Inclusive San Miguel quien -dice San Agustín- no obstante ser el Príncipe de toda la corte celestial, es el más celoso en rendirle y hacerle rendir toda clase de honras, siempre a la espera del honor de ir, a su indicación, a prestar un servicio a alguno de sus servidores.

[No hay criatura que, balbuceando el Avemaría, no la alabe]
9. Toda la tierra está llena de su gloria, particularmente entre los cristianos, que la toman por tutelar y protectora en varios reinos, provincias, diócesis y ciudades. Varias catedrales (están) consagradas a Dios bajo su nombre. No hay iglesia sin un altar en su honor: no hay paraje ni circunscripción en que no haya alguna de sus imágenes milagrosas, donde se cura toda suerte de males y se obtiene toda suerte de bienes.

¡Tantas cofradías y congregaciones en su honor; tantas órdenes religiosas bajo su nombre y su protección! ¡Tantos cofrades y hermanas de todas las cofradías, y tantos religiosos y religiosas de todas las órdenes que publican sus alabanzas y anuncian sus misericordias!
No hay criatura que, balbuceando el Avemaría, no la alabe; casi no hay pecadores que, aún en su endurecimiento, no tengan alguna centella de confianza en Ella; no hay ni siquiera un diablo en los infiernos que, temiéndola, no la respete.

Comentario:

todos los seres inteligentes creados tienen una propensión a invocarla con confianza ya que "el alma humana es naturalmente cristiana".

[El secreto de los secretos del Rey]
10. Después de esto se debe decir, en verdad, con los santos:De Maria nunquam satis…
[1].

Todavía no se ha alabado, exaltado, honrado, amado y servido suficientemente a María. Ella ha merecido aún más alabanzas, respetos, amor y servicios.

11. Después de esto, se debe decir con el Espíritu Santo: “Omnis gloria ejus filiae Regis ab intus[2]: - Toda la gloria de la hija del Rey está en el interior”.
Como si toda la gloria exterior que el cielo y la tierra le rinden a gusto no fuese nada en comparación con la que en su interior recibe del Creador, desconocida por las pequeñas creaturas, que no pueden penetrar el secreto de los secretos del Rey.

[1] N. de la R.: Nunquam satis, nunca se queda uno satisfecho, siempre se desea más.
[2] Ps. XLIV, 14

Comentario
Santo Tomás de Aquino, en su Compendio de Teología, dice: vamos a ocuparnos de estas cosas en la medida en que nos sea posible... El gran Doctor Angélico, humilde, reconociendo y amando la verdad, expresa que las cosas de Dios están muy por encima de nuestra capacidad de comprensión, si bien que la Fe es un obsequio razonable. Es ésta una posición de alma profundamente equilibrada, propia del espíritu medieval.Se trata de un obsequio: Dios nos lo da; es razonable: no choca con nuestra razón.
Nos imaginamos a Santo Tomás arrodillado, realmente o en espíritu, admirando, razonando y contemplando los misterios divinos.

Así también San Luis María va cantando como un bardo sublime esta sinfonía mariana espectacular -en toda la fuerza del término-, las Grandezas de María, y enseñando que a las pequeñas criaturas nos es imposible penetrar, por nuestras solas fuerzas y capacidad, en el secreto de los secretos de Dios. Sin duda la devoción por él enseñada nos permite penetrar en toda la medida deseada por Dios para su gloria y nuestro bien.
Si miramos a un aspecto doloroso del presente: ¡qué contraste con ciertas actitudes comunes en los ambientes progresistas de hoy! Todo está a nuestro alcance, no hay misterios. A Dios ahora no hay que mirarlo hacia arriba, dice un canto progresista; María es una mujer como tu mamá, como cualquier otra, dice el catecismo "Tinkunaco en familia", elaborado por sacerdotes de esta corriente actuantes en La Rioja, a fines de la década del '80.
Es que el progresismo es igualitario y se niega a reconocer y amar la Grandeza infinita e increada de Dios, la Grandeza finita y creada de su Madre. No obstante, sus adeptos viven hablando de "los humildes"...
Esto explica por qué crea ambientes sin trascendencia, sin recogimiento, fomenta un trato que no mantiene las distancias y el respeto que debe haber entre las personas para que haya armonía, difunde estilos chatos y “modernos” y fomenta grandes asambleas disipadas, con sonidos estridentes y ensordecedores. En cambio las Sdas. Escrituras nos enseñan que “non in commotione Dominus”, Dios no se encuentra en el ruido, en la agitación.
Comparando con el ejemplo de los santos, el contraste salta a la vista y evita que nos desorientemos.

Si queremos conocer a Nuestra Señora, pidamos la gracia de la inocencia y de la verdadera humildad; reconozcamos que Ella tiene, por voluntad de Dios, una Grandeza que envuelve verdaderos misterios y secretos. Pues Dios exalta a los humildes y rechaza a los soberbios...

[Nuestra Señora es el milagro de los milagros]
12. Después de esto, es necesario que exclamemos con el Apóstol: “Nec oculus vidit, nec auris audivit, nec in cor hominis ascendit
[1] -ni el ojo ha visto, ni el oído ha escuchado, ni el corazón del hombre ha comprendido” las bellezas, las grandezas y excelencias de María, el milagro de los milagros [2] de la gracia, de la naturaleza y de la gloria.
Si queréis comprender a la Madre, dice un santo [3], comprended al Hijo. Es una digna Madre de Dios: “Hic taceat omnis lingua. – Que toda lengua enmudezca aquí”.

[1] Cor., II, 9.
[2] Miraculum miraculorum…, S. Juan Damasceno, Oratio I de Nativ. B.V.
[3] San Euquerio

[El conocimiento y el reinado de Jesucristo en el mundo serán consecuencia directa del conocimiento y reinado de la SSma. Virgen]
13. Mi corazón me ha dictado todo lo que he escrito con una alegría especial, para mostrar que la divina María ha sido desconocida hasta ahora, y que esta es una de las razones por las que Jesucristo no es conocido como debe serlo.

Si, luego, como es seguro, el conocimiento y el reinado de Jesucristo se dan en el mundo, no será sino una consecuencia necesaria del conocimiento y del reinado de la Santísima Virgen María, que lo trajo al mundo la primera vez y lo hará brillar la segunda.

Comentario: el Reino de María
Aquí afirma el Santo con total seguridad que el Reino de María se hará efectivo sobre la tierra, precedido de un conocimiento especial de la Ssma. Virgen que no se dio con anterioridad en la medida necesaria. Que este conocimiento y reinado darán lugar a un conocimiento también más perfecto de Nuestro Señor Jesucristo y su reino. Luminosa perspectiva de restauración de la civilización cristiana y mariana, que nos da fuerzas para arrostrar las incontables y diarias probaciones de una época como la nuestra.
Coincide enteramente con las Profecías de El Buen Suceso, dadas por Nuestra Señora a Sor Mariana de Jesús Torres y Berriochoa en Quito, a partir de fines del siglo XVI. La devoción a Nuestra Señora de El Buen Suceso tendrá especial importancia en los días que corren, en que ese Buen Suceso -la derrota de la Revolución gnóstica e igualitaria y el triunfo de la Virgen- está prometido y asegurado por Nuestra Señora.


Nota I: sobre la Revolución gnóstica e igualitaria recomendamos la lectura de "Revolución y Contra-Revolución", del Prof. Plinio Corrêa de Oliveira. Asimismo, en el prólogo a la 1ª edición argentina, el autor describe las características del Reino de María. Recomendamos vivamente la lectura de ese prólogo y de toda la obra:
http://rcr-una-obra-clave.blogspot.com/

Nota II: aquí termina la Introducción al Tratado de la Verdadera Devoción. Cumpliendo lo prometido, en breve publicaremos un trabajo sobre las Profecías de El Buen Suceso, e inmediatamente continuaremos con la traducción y publicación del Tratado.

Los lectores que deseen comentar algo, o solicitar este archivo en otro formato, pueden hacerlo a través de la página o escribirnos a:

civilizacioncristianaymariana@gmail.com













jueves, 29 de enero de 2009

En breve, Profecías de El Buen Suceso

A pedido de los lectores daremos en breve a conocer un trabajo sobre el tema, luego de reunir toda la Introducción del Tratado de la Verdadera Devoción, de San Luis M. G. de Montfort -que venimos traduciendo y comentando- en un solo archivo, como hemos prometido al iniciar tan grato y bendecido trabajo.
Agradecemos a los lectores el interés demostrado y esperamos sus pedidos y comentarios directamente en este sitio o por e-mail en:
civilizacioncristianaymariana@gmail.com

sábado, 24 de enero de 2009

El conocimiento y el reinado de Jesucristo en el mundo serán consecuencia directa del conocimiento y reinado de la SSma. Virgen

13. Mi corazón me ha dictado todo lo que he escrito con una alegría especial, para mostrar que la divina María ha sido desconocida hasta ahora, y que esta es una de las razones por las que Jesucristo no es conocido como debe serlo. Si, luego, como es seguro, el conocimiento y el reinado de Jesucristo se dan en el mundo, no será sino una consecuencia necesaria del conocimiento y del reinado de la Santísima Virgen María, que lo trajo al mundo la primera vez y lo hará brillar la segunda.

Comentario: el Reino de María
Aquí afirma el Santo con total seguridad que el Reino de María se hará efectivo sobre la tierra, precedido de un conocimiento especial de la Ssma. Virgen que no se dio con anterioridad en la medida necesaria. Que este conocimiento y reinado precederán un conocimiento también más perfecto de Nuestro Señor Jesucristo y su reino.

Luminosa perspectiva de restauración de la civilización cristiana y mariana, que nos da fuerzas para arrostrar las incontables y diarias probaciones de una época como la nuestra.
Coincide enteramente con las Profecías de El Buen Suceso, dadas por Nuestra Señora a Sor Mariana de Jesús Torres y Berriochoa en Quito, a partir de fines del siglo XVI. La devoción a Nuestra Señora de El Buen Suceso tendrá especial importancia en los días que corren, en que ese Buen Suceso -la derrota de la Revolución gnóstica e igualitaria y el triunfo de la Virgen- está prometido y asegurado por Nuestra Señora.
Nota: sobre la Revolución gnóstica e igualitaria recomendamos la lectura de "Revolución y Contra-Revolución", del Prof. Plinio Corrêa de Oliveira:
http://rcr-una-obra-clave.blogspot.com/

sábado, 17 de enero de 2009

Intr., 12 - Nuestra Señora es el milagro de los milagros

Nuestra Señora de la Candelaria de El Buen Suceso
Milagrosa imagen venerada en el Monasterio de la Limpia Concepción
de Quito (s. XVII), con sus impresionantes revelaciones con respecto al siglo XX (de las que en otra oportunidad hablaremos)
12. Después de esto, es necesario que exclamemos con el Apóstol: “Nec oculus vidit, nec auris audivit, nec in cor hominis ascendit[1] -ni el ojo ha visto, ni el oído ha escuchado, ni el corazón del hombre ha comprendido” las bellezas, las grandezas y excelencias de María, el milagro de los milagros[2] de la gracia, de la naturaleza y de la gloria. Si queréis comprender a la Madre, dice un santo[3], comprended al Hijo. Es una digna Madre de Dios: “Hic taceat omnis lingua. – Que toda lengua enmudezca aquí”.

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[1] Cor., II, 9.
[2] Miraculum miraculorum…, S. Juan Damasceno, Oratio I de Nativ. B.V.
[3] San Euquerio

domingo, 11 de enero de 2009

Intr., 10 - El secreto de los secretos del Rey

10. Después de esto se debe decir, en verdad, con los santos:
De Maria nunquam satis…
[1]
Todavía no se ha alabado, exaltado, honrado, amado y servido suficientemente a María. Ella ha merecido aún más alabanzas, respetos, amor y servicios.
11. Después de esto, se debe decir con el Espíritu Santo: “Omnis gloria ejus filiae Regis ab intus
[2]: - Toda la gloria de la hija del Rey está en el interior”. Como si toda la gloria exterior que el cielo y la tierra le rinden a gusto no fuese nada en comparación con la que en su interior recibe del Creador, la que es desconocida por las pequeñas creaturas, que no pueden penetrar el secreto de los secretos del Rey.
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[1] N. de la R.: Nunquam satis, nunca se queda uno satisfecho, siempre se desea más.
[2] Ps. XLIV, 14

Comentario
Santo Tomás de Aquino, en su Compendio de Teología, dice: vamos a ocuparnos de estas cosas en la medida en que nos sea posible... El gran Doctor Angélico, humilde, es decir reconociendo y amando la verdad, expresa que las cosas de Dios están muy por encima de nuestra capacidad de comprensión, si bien que la Fe es un obsequio razonable.

Es una posición de alma profundamente equilibrada, propia del espíritu medieval.
Es un obsequio: Dios nos lo da; es razonable: no choca con nuestra razón. Nos imaginamos a Santo Tomás arrodillado, realmente o en espíritu, admirando y contemplando los misterios divinos.
Así también San Luis María va cantando una especie de sinfonía mariana espectacular -en toda la fuerza del término-, las Grandezas de María, y enseñando que a las pequeñas criaturas nos es imposible penetrar , por nuestra propia cuenta, en el secreto de los secretos de Dios. Sin duda la devoción por él enseñada nos permite acercarnos y penetrar en toda la medida deseada por Dios para su gloria y nuestro bien.
Si miramos a un aspecto doloroso del presente: ¡Qué contraste con ciertas actitudes comunes en los ambientes progresistas de hoy! Todo está a nuestro alcance, no hay misterios. A Dios ahora no hay que mirarlo hacia arriba, dice un canto progresista; María es una mujer como tu mamá, como cualquier otra, dice el catecismo "Tinkunaco en familia", elaborado por sacerdotes progresistas actuantes en La Rioja, a fines de la década del '80.

Es la negación a reconocer y amar la Grandeza infinita e increada de Dios, la Grandeza finita y creada de su Madre. No obstante, quienes así enseñan y actúan viven hablando de "los humildes"... Comparando con el ejemplo de los santos, el contraste salta a la vista y evita que nos desorientemos.
Si queremos conocer a Nuestra Señora, pidamos la gracia de tener inocencia y verdadera humildad; reconozcamos que Ella tiene una Grandeza, por voluntad de Dios, que envuelve verdaderos misterios y secretos. Pues Dios exalta a los humildes y rechaza a los soberbios...

sábado, 3 de enero de 2009

Intr., 9 - No hay criatura que, balbuceando el Avemaría, no la alabe


[Ntra. Sra. de la Candelaria de la Viña - Salta - haga clic en la foto si desea agrandarla]
9. Toda la tierra está llena de su gloria, particularmente entre los cristianos, que la toman por tutelar y protectora en varios reinos, provincias, diócesis y ciudades.
Varias catedrales (están) consagradas a Dios bajo su nombre. No hay iglesia sin un altar en su honor: no hay paraje ni circunscripción en que no haya alguna de sus imágenes milagrosas, donde se cura toda suerte de males y se obtiene toda suerte de bienes.
¡Tantas cofradías y congregaciones en su honor; tantas órdenes religiosas bajo su nombre y su protección! ¡Tantos cofrades y hermanas de todas las cofradías, y tantos religiosos y religiosas de todas las órdenes que publican sus alabanzas y anuncian sus misericordias!
No hay criatura que, balbuceando el Avemaría, no la alabe; casi no hay pecadores que, aún en su endurecimiento, no tengan alguna centella de confianza en Ella; no hay ni siquiera un diablo en los infiernos que, temiéndola, no la respete.

Nota: ilustra esta página la Sda. Imagen de Nuestra Señora de la Candelaria de la Viña, que tiene en sus brazos al Niño Cautivo. Ambas imágenes obraron milagros de conversión en los Indios del Chaco, que asaltaran el Fuerte de Cobos (Salta), donde se los veneraba. El Niño fue llevado a remotos parajes y luego recuperado por los cristianos. La Imagen de la Virgen muestra en su rostro la herida causada por una flecha de los indígenas paganos. (Parroquia de La Viña, Salta). Este ejemplo ilustra también lo que dice San Luis María Grignion de Montfort en este ítem 9 de su rica Introducción al Tratado de la Verdadera Devoción a la Ssma. Virgen.