martes, 11 de diciembre de 2012

"Llevarán sobre sus hombros el estandarte ensangrentado de la Cruz, el crucifijo en la derecha, el rosario en la izquierda"



Continuamos publicando el Tratado de la Verdadera Devoción a la Ssma. Virgen, de San Luis María Grignion de Montfort, traducido del texto original francés. Con la presente entrada finaliza el santo autor sus visiones y consideraciones sobre los Apóstoles de los Ultimos Tiempos.  La entrada anterior sobre este tema,

El Señor de las virtudes les dará palabra y fuerza para obtener gloriosos despojos de sus enemigos

se encuentra en: http://www.ipsaconteret.blogspot.com.ar/2012/05/58.html


59. En fin, sabemos que serán verdaderos discípulos de Jesucristo, que caminarán sobre las huellas de su pobreza, humildad, desprecio del mundo y caridad, enseñando la vía estrecha de Dios en pura verdad, según el santo Evangelio y no según las máximas del mundo, sin afligirse ni hacer acepción de personas, sin librar, dar oídos ni temer a ningún mortal, por poderoso que sea. Tendrán en su boca la espada de dos filos de la palabra de Dios; llevarán sobre sus hombros el estandarte ensangrentado de la Cruz, el crucifijo en la mano derecha, el rosario en la izquierda,  los sagrados nombres de Jesús y de María sobre su corazón y la modestia y mortificación de Jesucristo en toda su conducta.
He aquí los grandes hombres que han de venir, pero que serán hechos por María por orden del Altísimo para extender su imperio sobre el de los impíos, idólatras y mahometanos. ¿Cuándo y cómo será esto? … Sólo Dios lo sabe: a nosotros nos toca callar, rezar, suspirar y esperar: Expectans exspectavi1).
1) Ps. XXXIX, 2. (Nota: “Confiadamente esperé en el Señor”).

sábado, 8 de septiembre de 2012

La "Mística Ciudad de Dios": encanto y grandezas con que Dios preparó a María para ser su Madre

 


 ...en el 8 de septiembre, festividad del Nacimiento de Nuestra Señora,
"que alegró a todo el universo" (rosario meditado, San Luis María Grignion de Montfort)

VIII JORNADA DE CULTURA HISPANOAMERICANA POR LA CIVILIZACIÓN CRISTIANA
Cabildo Histórico de Salta – 31 de agosto y 1° de septiembre de 2012
Elena B. Brizuela y Doria y Doria de Mesquita
(Sañogasta, La Rioja)

ENCANTO Y GRANDEZAS CON QUE DIOS PREPARÓ A MARÍA PARA SER SU MADRE - VISIONES DE LA VENERABLE DE AGREDA Y SU INFLUENCIA CONTRAREVOLUCIONARIA EN LA ESPAÑA DEL SIGLO DE ORO

“Agreda” era un pequeño pueblo entre Castilla la Vieja, Aragón y Navarra. Fue el lugar elegido para que naciera una “Venerable” niña, a principio de los años 1600. Dios la llamó a cumplir la dulce y enorme misión de comunicar a la humanidad los secretos maravillosos de la santidad de Su Madre, la Virgen María, y eligió  cuidadosamente el ambiente: el hogar donde nacería sería hidalgo, piadoso y pobre de recursos -podríamos hacer un paralelo con la condición de la Sagrada Familia: nobles por nacimiento;  pobreza   por amor a Dios y  viviendo  a  Su voluntad.
Siendo esta niña de trece o catorce años, toda la familia se entregó por entero: el padre y los dos hijos tomaron hábito franciscano; la madre y las dos hijas siguieron fielmente la regla de las Concepcionistas en su propia casa, convirtiéndola en un claustro que muy pronto se colmó de vocaciones. Con el tiempo, María de Jesús, -no podía llamarse de otra manera- fue Abadesa de su casa.
Muy joven concibió la idea de escribir; y produjo una obra enorme. El Cardenal  español Herrera Oria, autor de la enciclopedia “La Palabra de Cristo”, en pleno siglo XX enseñó que  “no hay escuela comparable al hogar de una estirpe auténtica y cristianamente aristocrática” (*). A esto indudablemente se debe la base de la formación de la persona. No obstante, con respecto a María de Jesús, sabios y doctores de la Iglesia no entendían cómo una mujer sin estudios especializados, cuya mas alta escuela fue la contemplación, pudiera seguir las huellas de Santo Tomás, el Beato Escoto y otros notables de la Iglesia Católica, hablara acerca de elevadísimos misterios interpretando las Sagradas Escrituras, sin saber de dónde brotaba su CIENCIA, por lo que hubieron de reconocer que era INFUSA Y SOBRENATURAL. Los escritos fueron minuciosa y largamente  examinados por teólogos que la aprobaron con suma admiración.
La primera edición, de 1670, fue reeditada infinidad de veces.
Sor María de Jesús se hizo famosa en toda Europa por sus visiones, éxtasis, arrobos y vuelo de espíritu. Se decía que la Virgen en persona guiaba su pluma y le comunicaba un saber portentoso para ser una escritora mística, pensadora, y repleta de doctrina.
El mérito mayor para recibir estas gracias estaba en la gran pureza de su mente, fruto de su virtud.
La importancia que llegó a tener, en pleno Siglo de Oro, se hace patente en el hecho de que el propio Rey Felipe IV, afligido ante una España que iba perdiendo gradualmente su honrosa posición de primera potencia de la Cristiandad, fue a consultarla.
Ella percibía claramente el avance de la revolución en las tendencias, que prepara el terreno para la revolución en las ideas y en los hechos (cf. “Revolución y Contra-Revolución”, Plinio Corrêa de Oliveira, las tres profundidades de la Revolución, cap. V, edición argentina online). Así, pedía al Rey Católico que tomara medidas contra los modos de vestir sensuales y que enmendara sus propias costumbres.
“Las cartas de sor María de Agreda al Rey claman, en estos años, sin cesar, para que se ponga remedio a tantos pecados, a los que la monja atribuía el desvío de Dios hacia España; desvío que se traducía en derrota tras derrota en nuestros campos de batalla”, dice Gregorio Marañón en su biografía del Conde-Duque de Olivares (pág. 151).
Este célebre Olivares, inmortalizado por Velásquez en sus retratos ecuestres, casado con una mujer de alta Nobleza y gran virtud, fue uno de los principales responsables de esa decadencia moral de España. Y Sor María de Agreda fue, según Marañón, quien más contribuyó a su caída (p. 122). Era un personaje contradictorio, que por un lado ostentaba su fervor religioso, mientras por otro hacía incursiones en la hechicería y concesiones no ligeras a las malas costumbres. Fomentó la sensualidad del Rey, para mejor dominarlo cuando joven sucesor de su padre Felipe III.
Felipe IV adulto, preocupado con razón por el reino, oía con atención a su esclarecida consejera, en la que advertía su inspiración divina. Así encargaba a alcaldes y corregidores medidas contra las malas costumbres pero “sin pensar…que un buen ejemplo suyo hubiera sido mil veces más eficaz que todos sus decretos”. (G. Marañón: “El Conde Duque de olivares”, pag.151, Colección Austral, París, 1939)
Todo este cuadro vinculado a sor María de Agreda revela un lado desconocido de una de las mayores tragedias de la Edad Moderna: la decadencia de la rama española de la Casa de Austria, el deterioro y decadencia de España, que redujo su influencia católica en el mundo y preparó el ascenso de las potencias protestantes que trabajaban por la desintegración del Imperio cristiano español y el ascenso del mundo burgués, liberal-democrático, materialista y cientificista anglo-sajón.

Es importante ver en estos hechos la influencia en el pueblo y en la nación toda que tienen los dirigentes de la sociedad: cuando se apartan de las vías de Dios y degradan la moral en íntima compenetración con la vida del pueblo. Y cómo el ejemplo del Rey hubiese sido mucho más eficaz que la actuación de alcaldes y corregidores como lo reconoce Marañón, -quien no es un exponente de espíritu monárquico-.
La contrapartida es que los buenos dirigentes, sanos de mente y alma, son capaces de llevar adelante un buen gobierno, de lo que hay muchos ejemplos en la historia, basta nombrar algunos como San Fernándo de Castilla, Isabel  la Católica, la noble Santa Teresa  de Avila, o García Moreno en América.
Estos episodios históricos nos muestran la vigencia que tienen hoy las recomendaciones de Sor María de Jesús, ante la vulgaridad e inmoralidad de la TV, la vigencia de leyes inicuas y la sistemática violación de los mandamientos de la ley de Dios. No en vano la Ssma. Virgen denunció estos pecados en Fátima, y de Ella nos toca comentar ahora las maravillosas revelaciones que hizo a la Venerable de Agreda.
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Parte importantísima de sus escritos  es “LA VIDA DE LA VIRGEN MARIA”.
A  tan “enorme” obra, corresponde un “enorme” título:

“MISTICA CIUDAD DE DIOS, MILAGRO DE SU OMNIPOTENCIA, HISTORIA DIVINA Y VIDA DE LA VIRGEN MADRE DE DIOS REINA Y SEÑORA NUESTRA. 
MARÍA SANTÍSIMA RESTAURADORA DE LA CULPA DE EVA Y MEDIANERA DE LA GRACIA: MANIFESTADA EN ESTOS ÚLTIMOS SIGLOS POR LA MISMA SEÑORA A SU ESCLAVA SOR MARÍA DE JESÚS, PARA NUEVA LUZ EN EL MUNDO, ALEGRÍA DE LA IGLESIA CATÓLICA, Y CONFIANZA DE LOS MORTALES.”

La religiosa concepcionista de Agreda, está declarando aquí  que la Virgen María es la medianera de la gracia, es la restauradora del pecado original, es nuestra reina y señora. Todo eso, más el milagro de Dios de hacerla omnipotente -en cuanto le es posible a una criatura. Por tanto la Virgen,  puede ser llamada “Mística Ciudad de Dios”,  y “Nueva Luz del mundo”. Declara aquí que Ella misma le manifiesta todo lo que escribe, para nuestra alegría y confianza.
Esto es precioso. Tiene una riqueza inimaginable. Hay pasajes de tal elevación, que sólo por la gracia de la Fe el alma se abre a ellos. Algunas pinceladas de lo que aquí describe nos ayudarán a elevar nuestra mente hacia las grandezas de la Madre de Dios y Madre nuestra, en su infancia y primera juventud.

Dice la Venerable Sor María de Agreda, con mucha poesía y gran delicadeza:

“Mandó Dios al mundo dos luceros clarísimos que anunciasen la claridad ya vecina del Sol de justicia, Cristo nuestra salud. Estos fueron San Joaquín y Santa Ana” (pag. 23, cap.I).  Ellos “ofrecieron al Señor, con voto expreso, que si les daba hijos, consagrarían a Su servicio en el templo el fruto que recibiesen de bendición”.
“… fue uno mismo el Ángel de las dos embajadas, y en forma humana, aunque con más hermosura y misteriosa apariencia se le mostró a la Virgen María” (p. 25). Se está refiriendo al Arcángel San Gabriel.
“…en la santa matrona Ana resplandeció más la virtud de lo alto por la esterilidad natural que tenía;… y sin milagro no podía concebir” (p. 27). “…concurrieron la naturaleza y la gracia…” p.29). “Y cesando el milagro de esta admirable concepción, se quedó la madre en su antigua esterilidad.” (p.28)
Mientras tanto: “El demonio, después de que con sus malos ángeles fue derribado a las penas infernales, andaba siempre asechando a las mujeres más santas…para reconocer si topaba con aquella cuya señal había visto, y cuya planta le habría de hollar y quebrantar la cabeza.” (p. 34, c.II), y oponía vallas y tentaciones en el camino de Ana. Sin éxito.

“Llegó el día alegre para el mundo del parto felicísimo de Santa Ana y nacimiento de la que venía al mundo santificada y consagrada para madre del mismo Dios.” “Fue prevenida la madre con ilustración interior… y llena de    gozo del divino Espíritu, atendió su voz, y postrada en oración le pidió al Señor la asistiese su gracia y protección para el buen suceso…”

 “Sucedió a los ocho días del mes de septiembre…a las doce de la noche”.
“Y la más dichosa niña María fue arrebatada…por providencia y virtud divina en un éxtasis altísimo, en el cual absorta y abstraída de todas las operaciones sensitivas NACIÓ AL MUNDO SIN PERCIBIRLO POR EL SENTIDO, COMO PUDIERA CONOCERLO POR ELLOS, SI JUNTO CON EL USO DE RAZON QUE TENÍA LOS DEJARAN OBRAR NATURALMENTE EN AQUELLA HORA; pero el poder  del muy alto lo dispuso en esta forma para que la Princesa del Cielo no sintiese lo natural del suceso del parto.” (p.36)
Es un misterio divino, es un portento que solo el Creador puede hacer: que nazca esta criatura CON PLENO USO DE RAZÓN Y CON PLENA SABIDURÍA.  Bien dice la Venerable de Agreda que sólo por la fe se puede creer. Es maravilloso el poder de Dios y lo que hizo con su Santísima Madre!

“Nació pura, limpia, hermosa y llena de gracias… VENÍA LIBRE DE LA LEY Y TRIBUTO DEL PECADO”. (p.39). O sea, sin pecado original.
“Al punto que nació nuestra Princesa María, envió el Altísimo al Arcángel Gabriel para que evangelizase a los santos Padres del limbo esta nueva tan Alegre para ellos. Anuncióles cómo ya comenzaba a amanecer el día de la felicidad eterna y reparación del linaje humano… preanunciado por los profetas, porque ya era nacida la que sería madre del Mesías prometido.” (p.39)
“A los ocho días…descendieron multitud de ángeles hermosísimos… traían un escudo grabado con el nombre MARIA… y el más dichoso padre, Joaquín,  recibió el nombre con júbilo y devoto afecto.” Convocaron a los parientes y a un sacerdote, y “con MUCHA SOLEMNIDAD Y CONVITE SUNTUOSO pusieron MARIA a la recién nacida; y los ángeles lo celebraron con dulcísima y grandiosa música.”(p.40)
La niña era tratada como los demás niños; su comida era común, pero poca, igual que en el sueño.
Era agradable y apacible; el semblante alegre, pero severo y con peregrina majestad, sin admitir jamás acción pueril. No era molesta ni lloraba con el enojo de otros niños. Ella lloraba disimulando, pero por los pecados del mundo y por alcanzar el remedio de ellos y la venida del Redentor.
Su prudente madre  la trataba con incomparable cuidado, regalo y caricia; también su padre Joaquín la amaba como padre y como santo, aunque entonces ignoraba el misterio, y la niña se mostraba con él más amorosa, como quien le conocía por padre y tan amado de Dios. (p.42, c. III)
“No era muy rica la casa de Joaquín, pero tampoco era pobre…” (p.43)
“En llegando a los dos años, María comenzó a señalarse mucho en la caridad con los pobres. Pedía a su madre limosna para ellos…, a más de lo que recibía para distribuir a los pobres, reservaba una parte de su comida para darles, desde aquella edad, porque pudiese decir mejor que el santo Job: “Desde mi niñez creció la conmiseración conmigo”. Aquí tenemos un ejemplo de cómo la autora interpretaba las escrituras.

Santa Ana, “Pocos días antes que cumpliese María Santísima los tres años, tuvo la visión de la Divinidad abstractivamente, en que le fue manifestado se llegaba ya el tiempo en que Su Majestad ordenaba llevarla a Su templo, donde viviese dedicada y consagrada a su servicio.., el mismo día en que cumpliese los tres años.”
“…salieron de Nazareth Joaquín y Ana, acompañados por algunos deudos llevando consigo la verdadera Arca Viva del testamento… para depositarla en el templo santo de Jerusalén… Iba esta humilde procesión muy sola de criaturas terrenas, y sin visible ostentación, pero con ilustre y numeroso acompañamiento de espíritus angélicos, que para celebrar esta fiesta habían bajado del cielo a más de los ordinarios que guardaban a su Reina niña, y cantando con música celestial nuevos cánticos de gloria…” (p.45)
“…llegaron al Templo… Ana llevó de la mano a su hija  asistiéndolas el santo  Joaquín…”. “La subida a este colegio tenía quince gradas adonde salieron otros sacerdotes a recibirla…; la bendita niña… volviéndose a sus padres hincó las rodillas, les pidió la bendición y les besó la mano a cada uno rogándoles la encomendaran a Dios.”
“En aquella escala que subió la niña se ejecutó con toda propiedad lo que Jacob vio en la suya, que subían y bajaban ángeles, unos que acompañaban y otros que salían a recibir a su Reina…” La guardaba allí Dios “…para admitirla por Hija y por Esposa: y ella conoció, en los efectos de su amor, que verdaderamente era casa de Dios y puerta del cielo.” (p.47).

En el Templo hizo, “…en presencia del Señor el voto de castidad, y en lo demás renunció todo el afecto de lo terreno y criado, y propuso obedecer por Dios a todas las criaturas. En el cumplimiento de estos propósitos fue más puntual, fervorosa y fiel que cualquiera que los hiciera. (p. 49, c. IV)

Seis meses después, ocho días antes de la muerte del Patriarca Joaquín, recibió aviso del Señor de lo que sucedería y así sucedió. Pidió a doce ángeles –que eran los que nombra San Juan en el Apocalipsis- asistiesen, confortasen y consolasen a su padre en la enfermedad, y así lo hicieron. Para la última hora del tránsito de San Joaquín mandó a todos los de su guarda y pidió al Señor se los manifestase a él para mayor consuelo suyo. Concediólo el  Altísimo y vio Joaquín a los mil ángeles que guardaban a su hija, a cuyas peticiones y votos sobreabundó la gracia del Todopoderoso; el alma de Joaquín fue llevada al limbo de los justos por quienes fue recibido con gran júbilo y cantos de alabanza. María solicitó con oraciones el consuelo de su madre en la soledad que quedaba. Días después, la maestra del templo la anotició de la muerte de su padre y la consoló, y ella  recibió  el aviso, como nuevo, con disimulo, paciencia y modestia de reina, porque no ignoraba el suceso. (p. 50/2)

Estando ya crecida, a los trece años, recibió del Señor la visión abstractiva, “mandándola que tomase estado de matrimonio”. Fue para ella lo mismo que dice la Escritura cuando Dios le mandó a Abraham sacrificar a su hijo Isaac, única prenda de todas sus esperanzas. “¿Qué novedad  y admiración haría en el pecho inocentísimo de esta  divina doncella que vivía segura de tener por esposo a solo el mismo Dios que se lo mandaba?...”  Mayor fue esta prueba que la de Abraham. Turbóse, como sucedió después con la embajada del Arcángel San Gabriel. Se resignó toda en las manos del Señor. (p. 53/5)
“Mandóle Dios al Sumo Sacerdote Santo Simeón que dispusiese dar estado de casada a María. Señalaron un día para que todos los varones libres QUE FUESEN DE LA CASA Y LINAJE DE DAVID, PARA QUE SE CUMPLIESE LA LEY, se juntasen en el templo. Sería el día que María cumpliría catorce años. Días antes se le apareció el Señor y le dijo: Esposa y paloma mía, dilata tu afligido corazón y no se turbe ni contriste: yo estoy atento a tus deseos y ruegos, y lo gobierno todo, y por mi luz va regido el sacerdote: yo te daré esposo de mi mano, que no impida tus santos deseos, pero que con mi gracia te ayude en ellos; yo te buscaré varón perfecto conforme a mi corazón.”

“El día fijado se juntaron los varones DE LA TRIBU DE JUDÁ Y LINAJE DE DAVID, DE QUIEN DESCENDÍA LA SOBERANA SEÑORA.

José fue llamado. Entonces tenía treinta y tres años; persona de bien, dispuesta, de agradable rostro, y de incomparable modestia y gravedad; sobre todo, era castísimo de obras y pensamientos, con inclinaciones santísimas y desde doce años había hecho votos de castidad. Era deudo de la Virgen María en tercer grado. El sacerdote puso una vara en la mano de cada uno de los congregados, por inspiración de Dios.”
“Como el buen olor de su virtud y honestidad, y la fama de su hermosura,  hacienda y calidad, y ser primogénita y sola en su casa era manifiesta, cada cual codiciaba la dichosa suerte de merecerla por esposa. Solo el humilde y rectísimo José se reputaba por indigno de tanto bien. Estando todos en oración se vio florecer la vara sola que tenía José, y al mismo tiempo bajar una paloma llena de resplandor que se puso sobre la cabeza del santo.”
“Llamándola para el desposorio, salió la escogida como el sol más hermoso que la luna…de incomparable hermosura, honestidad y gracia y los sacerdotes la desposaron con el más santo y casto de los varones, José.”
Llegados a Nazareth, donde la “Princesa del Cielo tenía su hacienda y casas de sus padres, fueron recibidos y visitados por amigos y parientes. La costumbre de los hebreos era que en los primeros días hiciesen los esposos examen y experiencia de las costumbres y condición de cada uno para ajustarse mejor uno al otro.
Con virtud divina obraba el Altísimo en los santísimos esposos, sintiendo ellos incomparable júbilo y consolación.
Luego distribuyeron la hacienda heredada de Joaquín y Ana, una parte al templo donde había estado María, otra aplicó a los pobres y la tercera quedó a cuenta de José para que la gobernase.”
“José había aprendido el oficio de carpintero, porque era pobre de fortuna. Preguntó a su esposa si gustaría que ejerciese aquel oficio para servirla y granjear algo para los pobres, era forzoso trabajar y no vivir ocioso.”
“Tuvieron luego una santa contienda sobre cual de los dos había de dar obediencia al otro como superior. La que era entre los humildes, humildísima, venció en humildad y no consintió que siendo el varón la cabeza, se pervirtiese el orden de la misma naturaleza; y quiso en todo obedecer a su esposo José.”
“Reconociendo el santo con luz del cielo las condiciones de María, de prudencia, humildad,  pureza y todas las virtudes, con gran júbilo de su espíritu daba las gracias a Dios por haberle dado tal compañía y esposa sobre sus merecimientos. Y para que esta obra fuese perfecta (porque era principio de obra mayor que Dios había de obrar con toda su omnipotencia) hizo que la Princesa del Cielo infundiese en él un  temor y reverencia tan grandes que con palabras no se puede explicar. Esto le resultaba a José de una refulgencia o rayos que despedía de su rostro María, con una majestad que siempre la acompañaba…, con tanta mayor causa que a Moisés cuando bajó del monte, cuando había sido más largo y más intimo el trato y conversación con Dios.”

Con estos  divinos apoyos se fundó la casa y matrimonio de María Santísima y San José, y desde el ocho de marzo siguiente, que sucedió la encarnación del Verbo Divino, vivieron los esposos disponiéndolos el Altísimo para la mayor obra que los había elegido. Y la divina Señora ordenó las cosas de su persona y las de su casa”. (p. 65/7, c.VI)

“Grandes son las obras del Altísimo, porque son hechas con plenitud de ciencia y de bondad, en equidad y mesura…. Y más admirables que comprensibles… Solo este gran Sacramento de hacerse Dios-hombre pasible y mortal, es la obra grande… de todo el poder y sabiduría infinita…que excede sin medida a las demás… porque bajó, se comunicó a los hombres, juntándose con indisoluble y eterna unión a nuestra terrena y humana naturaleza”. (p.67/8, c. VII)
“Si esta maravilla y sacramento se ha de medir con su misma grandeza, consiguiente era que la mujer de cuyo vientre había de tomar forma de hombre, fuese tan perfecta… y previno el Altísimo a nuestra Reina María con tales favores, privilegio y dones, haciéndola digna de hacerse Hijo suyo.”  “…el día séptimo vecino de este misterio, fue llevada corporalmente por sus ángeles al cielo empíreo quedando en su lugar uno de ellos que la representase en cuerpo aparente.”  Puesta allí “vio la Divinidad con abstractiva visión,…con nueva y mayor luz, y misterios más profundos…”
“Dos serafines le pusieron una vestidura larga, símbolo de su pureza y gracia, llena de candidez y belleza refulgente, despidiendo rayos de luz, que si uno solo apareciera en el mundo, le diera mayor claridad que todas las estrellas si fuesen soles… Al mismo tiempo recibió profunda inteligencia de la obligación con que correspondería… con fidelidad y amor, alto y excelente modo de obrar; PERO SIEMPRE SE LE OCULTABA EL FIN QUE TENÍA EL SEÑOR DE RECIBIR CARNE EN SU VIRGINAL VIENTRE.” (p. 68/9)
“Sobre la túnica le colocaron una cintura muy rica, con piedras en extremo refulgentes; era símbolo del santo temor a Dios,… y la luz que tenía la ilustró para que conociese y entendiese altísimamente las razones de por qué debe ser temido Dios de toda criatura. Y con este don de temor del Señor quedó ajustadamente ceñida, como convenía a una criatura que sería… verdaderamente madre del Creador.” (p. 69)
La adornaron luego de “hermosísimos y dilatados cabellos recogidos con un rico apretador, y eran mas brillantes que el oro subido y refulgente. En este adorno entendió que se le concedía que todos sus pensamientos de toda la vida fuesen altos y divinos, inflamados en subidísima caridad, significada por el oro. Junto con esto se le infundieron de nuevo hábitos de sabiduría y ciencia clarísima, con que quedaría ceñida –como sus cabellos- en una participación inexplicable de los atributos de ciencia y sabiduría del mismo Dios.” (p. 70)
Le pusieron sandalias que hacían que sus pasos y movimientos fuesen hermosísimos y encaminados siempre a los más altos y santos fines de la gloria de Dios y el bien de los prójimos, al modo que sucedió cuando fue a visitar a Santa Isabel.
Las manos las adornaron con maníllas, infundiéndole nueva magnanimidad para obras grandes; con anillos para que en las cosas inferiores obrara con grandeza admirable.
Agregaron un collar de piedras preciosas, con un colgante de tres más excelentes, que correspondían a las virtudes de fe, esperanza y caridad, y a las tres personas de la Santísima Trinidad. Renováronle con todo esto los hábitos de las virtudes nobilísimas  para el uso que de ellas había de ser menester en los misterios de la Encarnación y Redención.
La adornaron también con pendientes de oro y plata, preparando sus oídos para lo que luego habría de oír en la embajada del Arcángel Gabriel. Y se le dio especial ciencia para que oyese con atención y respondiese conforme a la voluntad divina; y en especial para que el metal sonoro y puro de la plata de su candidez resonase en los oídos del Señor, y quedasen en el pecho de la Divinidad aquellas sagradas palabras: “Fiat mihi secundum verbum tuumm” (Hágase en mí según Tu palabra).
Esto y otros adornos la hermosearon más aún.
De tal manera obraba en ella el Altísimo, que cuando sacaba de sus tesoros infinitos cosas antiguas, siempre añadía muchas nuevas. Todas estas maravillas caben entre humillarse Dios a ser hombre y levantar a una mujer a ser su madre. (p. 71/3)
Y se hizo todo según Su voluntad.
Para enriquecer  y constatar las enseñanzas de María de Agreda confrontamos los escritos de San Luis María Grignon de Monfort, que dijo: “Dios quiso servirse de Ella en la encarnación y en la santificación de las almas. Que es Reina de los corazones. La devoción a Ella es necesaria a los hombres para obtener el último fin, para salvarse, más aún para los que son llamados a una perfección particular, y aún más en los últimos tiempos. Que conduce nuestras almas a la unión con nuestro Señor, como camino fácil, corto, perfecto y seguro. Da gran libertad interior. Produce efectos maravillosos en el alma fiel. Entre las prácticas particulares para los que quieren acercarse a la perfección, deben hacer todo por María, con Ella, en Ella y por Ella. San Luis María, en su “Tratado de la Verdadera Devoción a la Virgen María” nos enseña estas disposiciones del Altísimo, para bien nuestro. Coincide ampliamente con la Venerable de Agreda, que la señala como el camino que nos conduce a Dios.

San Alberto Magno dice:
“Que el nacimiento de la Virgen fue profetizado y anunciado, que fue concebida milagrosamente,  santificada en el seno de su madre y que tuvo gracias especiales”, lo comenta San Alberto Magno en su “marial”, desgranando razones, apoyándose en las Sagradas escrituras y las afirmaciones de numerosos santos. Igualmente coincide con lo anterior.
Nada hay que escape a la verdad.

Hasta aquí llegamos hoy.
Mucho  queda por decir. Será en un próximo capítulo, en una próxima ocasión.  Cuándo  y cómo Nuestra Señora lo disponga.

(*) cfr. "Nobleza y élites tradicionales análogas - en las alocuciones de Pío XII al Patriciado y a la
Nobleza romana", Plinio Corrêa de Oliveira, ed. Fernando III, el Santo, Madrid, España, Apéndice
IV sobre el rol de la Aristocracia en una sociedad católica.


sábado, 26 de mayo de 2012

El Señor de las virtudes les dará palabra y fuerza para obtener gloriosos despojos de sus enemigos

Paloma en vuelo - Descargada de google - Fotografía de Ethridge que agradecemos
Continuamos publicando el texto del Tratado de la Verdadera devoción, traducido del francés

58. Serán verdaderos apóstoles de los últimos tiempos, a quienes el Señor de las virtudes dará la palabra y la fuerza para obrar maravillas y obtener gloriosos despojos de sus enemigos; dormirán sin oro ni plata y, lo que es más, sin cuidado, en medio de los otros sacerdotes, eclesiásticos y clérigos, inter medios cleros 2); sin embargo, tendrán las alas plateadas de la paloma para ir, con la pura intención de la gloria de Dios y de la salvación de las almas, a donde el Espíritu Santo los llame, y no dejarán tras de sí, en los lugares donde predicarán, más que el oro de la caridad que es el cumplimiento de toda la ley 3).

2) Ps. LXVII, 14
3) Rom., XIII, 10

Comentario
El grandioso salmo 67 inspiró a San Luis María parte de este texto, que reaparece con destaque en su sublime Oración Abrasada (Prière embrasée). Para ampliar horizontes, entre las muchas cuestiones que plantean textos de esta naturaleza, nos preguntamos si debe interpretarse aquí que los apóstoles de los últimos tiempos serán “sacerdotes, eclesiásticos y clérigos” stricto sensu, o si puede tratarse de apóstoles que no hayan recibido el Orden Sagrado ni pertenezcan al Clero.


Un ejemplo. La dedicación al bien común es el fundamento del concepto católico de nobleza, clase social que, en una civilización cristiana (o procediendo conforme las tradiciones de una civilización cristiana en una sociedad neo-pagana como la actual), se sacrifica por estado para el bien común espiritual y temporal de la nación. A esto lo caracterizó el Papa Benedicto XV como “sacerdocio de la nobleza” (cf. Plinio Corrêa de Oliveira, “Nobleza y élites tradicionales análogas”, ver sitio ARISTOCRACIA Y SOCIEDAD ORGANICA http://aristocraciacatolica.blogspot.com/ ).


Es claro que el Pontífice no se refería al Orden Sagrado sino a la misión perenne de una clase social, la Nobleza, perteneciente al orden temporal, distinta del Clero, que presenta una analogía con el sacerdocio.


Así, nos parece que este pasaje del Tratado no significa que los apóstoles de los últimos tiempos provengan necesariamente de las filas del Clero, y menos aún que deban ser sacerdotes -el propio San Francisco de Asís (¡!), pilar de la Iglesia medieval, padre espiritual de infinidad de sacerdotes, no lo fue, por razones de vocación.


El panorama se enriquece si intentamos analizar un poco el salmo 67, cuya traducción (del texto de la Vulgata -obviamente-, que utilizaban San Luis María y todos los autores católicos pre-conciliares), en la edición que tenemos a la vista, da la siguiente versión: “14. Cuando dormiréis en medio de peligros*, sereis como alas de paloma, plateadas, cuyas plumas por la espalda echan brillos de oro*.”


Tal edición de la Vulgata, cuyo autor es Mons. Félix Torres Amat, que la tradujo al castellano, da una segunda versión, alternativa, de este pasaje, muy interesante: “O también: sereis bellos como la paloma de plumas plateadas; de la cual la extremidad de la espalda tiene la brillante amarillez del oro”.
Agrega Mons. Torres Amat otras consideraciones sobre este salmo que prevé y canta la victoria de los buenos y la derrota de los malos en una lucha monumental: “(nota) 14: Siempre saldreis triunfantes”. Y citando la versión de los Setenta, añade: “sabe que a la vuelta, con el botín a las espaldas, sereis semejantes a una paloma, cuyas alas están cubiertas de plata y matizadas de oro. Se advierte aquí un apóstrofe, en que se inspira valor al soldado para arrostrar los peligros y sufrir las incomodidades de la guerra con la esperanza del premio: y en sentido místico, inspira a los fieles fortaleza y resignación en los trabajos de esta vida mortal a vista de la felicidad que nos promete la fe en la eterna” (“Sagrada Biblia – Texto de la edición impresa en 1884 traducida de la Vulgata Latina al español – Aclarado el sentido de algunos lugares con la luz que dan los textos originales hebreo y griego, e ilustrada con varias notas sacadas de los Santos Padres y Expositores Sagrados por el Ilmo. Don Félix Torres Amat”, ed. Cultural S.A., Salmo LVII: “Prodigiosos beneficios hechos por el Señor a su pueblo, figura de los que había de hacer para formar su nueva Iglesia”, comentario al vers. 14, pp. 527-8).

En conclusión, salvo mejor opinión, los apóstoles de los últimos tiempos no serán necesariamente sacerdotes sino hombres llamados a la vocación especial de combatir la obra del demonio y sus secuaces, la Revolución gnóstica e igualitaria (ver artículos sobre San Luis María, el Tratado y Revolución y Contra-Revolución basados en la Introducción a la edición argentina de esta obra, del Prof. Plinio Corrêa de Oliveira, en este sitio, abril de 2012 http://ipsaconteret.blogspot.com.ar/2012/04/clarinada-profetica-el-reino-de-maria.html ). El ítem 59, que publicaremos próximamente, aporta más elementos de esta visión profética de San Luis María de los Apóstoles de los Ultimos Tiempos.




Foto del Sr. David Gilford, a quien agradecemos esta excelente paloma con las alas desplegadas que simboliza facetas de los apóstoles de los últimos tiempos - Descargada de google

sábado, 28 de abril de 2012

Clarinada profética: el Reino de María que vendrá - III parte (final)


 
Los grandiosos horizontes comentados en los artículos anteriores llevan a plantear ítems cuya importancia no puede subestimar ninguna persona interesada en el triunfo del bien en estos tiempos:


• La Realeza de Nuestra Señora


• El régimen marial de gobierno del universo


• El rol que la Iglesia le atribuye en la derrota de los enemigos de la Fe


• Los frutos de la esclavitud mariana en las almas y en la sociedad


• Cómo será la victoria que inaugurará el Reino de María por él anunciado


En su introducción a Revolución y Contra-Revolución, Plinio Corrêa de Oliveira aborda estas supremas cuestiones . Nos valemos de sus comentarios para presentar brevemente algunos trazos recomendando la lectura del original.


“La consideración de este soberano poder de Nuestra Señora nos aproxima a la idea de la Realeza de María”. Aunque sumisa en todo a la voluntad de Dios, implica un auténtico poder de gobierno personal.


En su papel de Reina del Universo, su misericordia maternal llega al extremo. Dios la puso en ese puesto para gobernarlo teniendo en vista especialmente al pobre género humano decaído y pecador, como regio instrumento del Amor divino.


“Hay, pues, un régimen verdaderamente marial en el gobierno del Universo.”


Vimos en las notas anteriores que los enormes fautores de la Revolución anticristiana y de la Contra-Revolución –el demonio y la gracia, respectivamente- dependen, por voluntad divina, del imperio y dominio de la Ssma. Virgen. En ese sentido, depende de Ella la duración de la Revolución y la victoria de la Contra-Revolución.


A veces interviene directamente en los acontecimientos como lo hizo en Lepanto. ¡Cuán numerosos son los hechos en que quedó clara su intervención! Vemos así hasta qué punto es efectiva su Realeza.


La Iglesia le canta: “Tú sola exterminaste las herejías en el mundo entero”. “Eso equivale a decir que Ella dirige la Historia, porque quien dirige el exterminio de las herejías, dirige el triunfo de la ortodoxia, y al dirigir una y otra, dirige la Historia en lo que tiene de más medular”.


Por el contrario, cuando disminuye la devoción a la Medianera de todas las gracias, los pueblos quedan como un monte seco que cualquier chispa puede incendiar, como ocurrió en la Revolución Francesa.


Estas -y otras- consideraciones sacadas de la enseñanza de la Iglesia abren perspectivas para el Reino de María, una era histórica de Fe y de virtud que será inaugurada con una victoria espectacular de Nuestra Señora sobre la Revolución.


En esa era el demonio será expulsado y volverá a los antros infernales, y Nuestra Señora reinará sobre la humanidad por medio de las instituciones que para eso escogió.


San Luis Grignion de Montfort es un profeta que anuncia esa venida: "¿Cuándo vendrá ese diluvio de fuego del puro amor que debéis encender sobre toda la tierra de manera tan dulce y tan vehemente que todas las naciones, los turcos, los idólatras, los propios judíos se abrasarán en él y se convertirán?" (cfr. "Oración Abrasada", in Obras Completas de San Luis María Grignion de Montfort, Ed. BAC, pág. 600).


Ese diluvio que lavará la humanidad, inaugurará el Reino del Espíritu Santo que él identifica con el Reino de María, una era de florecimiento de la Iglesia como hasta entonces nunca hubo. Afirma que “el Altísimo con su Santísima Madre, deben formarse grandes Santos que sobrepujarán en santidad la mayoría de los otros Santos, como los cedros del Líbano exceden a los pequeños arbustos" (cfr. Obras Completas de San Luis María Grignion de Montfort, ibid., pág. 464).


Considerando los grandes Santos que la Iglesia ya produjo, quedamos deslumbrados con la envergadura de los que surgirán al aliento de Nuestra Señora. Nada es más razonable que imaginar un crecimiento enorme de la santidad en una era histórica en la cual la actuación de Nuestra Señora aumente también prodigiosamente.


Podemos, pues, decir que San Luis María Grignion de Montfort, sobre todo con su autoridad de santo canonizado por la Iglesia, da peso y consistencia a las esperanzas que brillan en muchas revelaciones particulares, de que vendrá una época en la cual Nuestra Señora verdaderamente triunfará.


Aunque la Realeza de Nuestra Señora tenga una soberana eficacia en toda la vida de la Iglesia y de la sociedad temporal, se realiza en primer lugar en el interior de las almas; del santuario interior de cada alma, es desde donde se refleja en la vida religiosa y civil de los pueblos considerados como un todo.


El Reino de María será, pues, una época en que la unión de las almas con Nuestra Señora alcanzará una intensidad sin precedentes en la Historia. ¿Cuál es la forma de esa unión en cierto sentido suprema? No conocemos medio más perfecto que la sagrada esclavitud a Nuestra Señora.


Considerando que Ella es el camino por el cual Dios vino a los hombres y éstos van a Dios, y la Realeza universal de María, nuestro Santo recomienda que el devoto de la Virgen se consagre a Ella enteramente como esclavo. Esa consagración es de una radicalidad admirable. Abarca los bienes materiales del hombre, el mérito de sus buenas obras y oraciones, su vida, su cuerpo y su alma. Es sin límites porque el esclavo por definición nada tiene de propio.


A cambio de esa consagración, Nuestra Señora actúa en el interior de su esclavo de modo maravilloso, estableciendo con él una unión inefable.


Los frutos de esa unión se verán en los Apóstoles de los Ultimos Tiempos, cuyo perfil moral es trazado a fuego por el Santo en su famosa "Oración Abrasada".


Los varones portentosos que lucharán contra el demonio por el Reino de María, conduciendo gloriosamente hasta el fin de los tiempos la lucha contra el demonio, el mundo y la carne, son descriptos por San Luis como magníficos modelos que invitan a la perfecta esclavitud a Nuestra Señora a quienes, en los tenebrosos días de hoy, luchan en las filas de la Contra-Revolución.


Queda así esbozado un camino glorioso para quienes quieran combatir eficazmente por el triunfo de la Ssma. Virgen, la Santa Iglesia y la civilización cristiana.
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Solicite el texto completo de los comentarios del Prof. Plinio Corrêa de Oliveira aquí mencionados. Cortesía de:
civilizacioncristianaymariana@gmail.com

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VIII JORNADA DE CULTURA HISPANOAMERICANA
POR LA CIVILIZACION CRISTIANA Y LA FAMILIA
Salta, 31 de agosto y 1º de septiembre de 2012

Por el renacer del espíritu de gesta - ¡Lo esperamos!

miércoles, 25 de abril de 2012

San Luis María y el rol de la Ssma. Virgen en la lucha contra la Revolución anticristiana - II Nota



Al calor de su prédica vigorosa contra laxos escépticos y amargos rigoristas, San Luis María Grignion de Montfort escribió la Carta Circular a los Amigos de la Cruz, el Tratado de la Divina Sabiduría y el Tratado de la Verdadera Devoción, “trilogía admirable, toda de oro y de fuego, de la cual se destaca, como obra maestra entre las obras maestras, el Tratado de la Verdadera Devoción…”


Acción de tal envergadura se hizo sentir en el campo enemigo y así nuestro Santo fue un gran perseguido. “Un vendaval furioso, movido por los mundanos, por los escépticos enfurecidos ante tanta Fe y tanta austeridad, y por los jansenistas indignados ante una devoción insigne a Nuestra Señora, de la cual dimanaba una suavidad inefable, se irguió contra su prédica. De ahí se originó un torbellino que levantó contra él, por así decir, a toda Francia” (Plinio Corrêa de Oliveira, Introd. a Revolución y Contra-Revolución para la ed. argentina, ver nota i).


Autoridades eclesiásticas mandaban interrumpir sus ‘autos de fe’ contra la inmoralidad… El Rey Sol mandaba demoler su Calvario de Pont-Château. Los Obispos le prohibían predicar en sus Diócesis, con sólo dos excepciones...


“Ante ese inmenso poder del mal, nuestro Santo se reveló profeta. Con palabras de fuego, denunció los gérmenes que minaban la Francia de entonces y vaticinó una catastrófica subversión que de ellos habría de derivar”. “El siglo en que San Luis María murió no terminó sin que la Revolución Francesa confirmase de modo siniestro sus previsiones” (ibid.).


Las regiones donde tuvo libertad de predicar, y en las que las masas humildes lo siguieron, fueron aquellas en que los chouans se levantaron, armas en mano, contra la impiedad y la subversión. Descendientes de los campesinos misionados por él, habían sido preservados de los gérmenes de la Revolución anticristiana, como una simiente preciosa de reacción católica .


Analizando este episodio exponencial de la lucha plurisecular entre la Revolución anticristiana y la Contra-Revolucion podemos preguntarnos: ¿Cuál es el nexo entre el Tratado de la Verdadera Devoción a la Ssma. Virgen y Revolución y Contra-Revolución, obra pinacular de Plinio Corrêa de Oliveira sobre el fenómeno supremo de nuestros días? Intentaremos dar una respuesta, forzosamente simplificada, ante todo sintetizando ideas del autor dos veces elogiado por la Santa Sede, recomendando al lector que acuda a las fuentes .


La Revolución es un inmenso proceso de tendencias, doctrinas y transformaciones derivado, en último, casi “ultimísimo” análisis, de una deterioración moral nacida de dos vicios fundamentales: el orgullo y la impureza.


La constelación de ideas y enseñanzas de la Iglesia y la visión del universo que Dios creó, despiertan en el hombre virtuoso y puro una amorosa admiración.


Pero si cede en algo a esos dos vicios se va creando en él una incompatibilidad profunda con esa visión.


Esta puede arrancar con una antipatía por el carácter jerárquico de la Iglesia, que más tarde puede trasladarse a la esfera del orden jerárquico de la sociedad y la familia. Llevado por tal igualitarismo nacido del orgullo, puede llegar a condenar toda y cualquier desigualdad y jerarquía.


La impureza: la persona impura tiende al liberalismo, la irrita la existencia de un precepto, de un freno que circunscriba el desborde de sus sentidos. Siente aversión al principio de autoridad. El anhelo de un mundo anárquico, sin leyes ni poderes constituidos, es el punto extremo del liberalismo generado por la impureza.


Del orgullo y del liberalismo nace el deseo de igualdad y libertad totales, médula del comunismo.


La gnosis es la doctrina de la Revolución


Se configura así una concepción diametralmente opuesta a la obra de Dios, toda una visión gnóstica y revolucionaria del Universo, ya que la gnosis –íntimamente ligada al comunismo- odia la individuación, que es la fuente de la desigualdad y la jerarquía. (Odia el ser e impulsa el no-ser colectivista y masificante).


Sin el orgullo y la sensualidad la secular Revolución que viene destruyendo la Cristiandad no sería posible ni existiría como movimiento organizado.


Carácter moral y religioso del fenómeno revolucionario y de la lucha contra-revolucionaria


Dado el carácter moral del orgullo y la sensualidad, todo el problema de la Revolucíón y la Contra-Revolución es principalmente moral. Si es moral, tiene mucho que ver con lo religioso: moral y religión están indisolublemente conectadas. Por tanto, la lucha entre ambas es esencialmente religiosa.


Si es una crisis moral y religiosa lo que da origen al espíritu de la Revolución, sólo puede ser evitada o remediada con el auxilio de la gracia, ayuda sobrenatural concedida por Dios al ser humano debilitado por el pecado original. Pues para cumplir los mandamientos, según la doctrina católica, es necesaria la ayuda de la gracia.


El papel de la Ssma. Virgen, Medianera de todas las gracias


Proviniendo de la gracia toda preservación o toda regeneración moral auténtica, entra por los ojos el papel de la Ssma. Virgen en esta lucha. La gracia depende de Dios pero El, por un acto libre de su voluntad, quiso hacer depender de Ntra. Sra. la distribución de las gracias, pues es el canal, el acueducto, por donde ellas pasan, como enseña San Luis María. Así, su auxilio es indispensable para que no haya Revolución o para que ésta sea vencida por la Contra-Revolución.


Por lo tanto, la devoción a Ella es condición sine qua non para que la Revolución sea aplastada y venza la Contra-Revolución.

Una Nación fiel se estructura con sabiduría


“Si una Nación fuere fiel a las gracias necesarias y suficientes que recibe de Nuestra Señora, y si se generalizara en ella la práctica de los Mandamientos, es inevitable que la sociedad se estructure bien. Porque con la gracia viene la sabiduría, y, con ésta, todas las actividades del hombre entran en sus cauces.”


Contraste con la civilización contemporánea, construida sobre el rechazo de la gracia


Si analizamos el estado en que se encuentra la civilización contemporánea vemos que, construida sobre el rechazo de la gracia, alcanzó algunos resultados estrepitosos que, al mismo tiempo, devoran al hombre. Es nociva para la sociedad en la medida en que tiene por base el laicismo (negación de Dios, sus derechos, su poder y su acción), y viola el Orden Natural enseñado por la Iglesia.


Pero el problema va más allá: “La Revolución no es el fruto de la mera maldad humana. Esta última abre las puertas al demonio, por el cual se deja estimular, exacerbar y dirigir”.


Una explosión de pasiones desordenadas tan profunda y general como la que originó la Revolución no habría ocurrido sin una acción preternatural, ni los hombres alcanzarían los extremos de crueldad, impiedad y cinismo a los que la Revolución llegó tantas veces.


Y el alcance de este factor de propulsión depende de que Nuestra Señora fulmine con un acto de imperio que descargue sobre el infierno, para que éste desaparezca de la escena humana, como bien muestra San Luis María al tratar del rol de la Virgen “en estos últimos tiempos” y comentar la célebre maldición lanzada por Dios a la serpiente y sus secuaces en el Génesis: “Ella te aplastará…” .


“Por lo tanto, los enormes fautores de la Revolución y de la Contra-Revolución que son respectivamente el demonio y la gracia, dependen de su imperio y su dominio”.


¿Qué es, en esta perspectiva, la Realeza de Nuestra Señora? ¿Existe un régimen marial en el gobierno del universo? ¿Cuál es el papel que la Iglesia le atribuye en la derrota de sus enemigos? ¿En qué consiste la esclavitud mariana enseñada por San Luis María y qué efectos produce en el alma y en la sociedad? El Reino de María: ¿una era de fe y virtud que será inaugurada con una victoria espectacular de la Ssma. Virgen sobre la Revolución?


Abordaremos estos tópicos en un tercer artículo, final, de esta serie consagrada a San Luis María Grignion de Montfort, en este mes montfortiano, en que la Santa Iglesia celebra su fiesta el 28 de abril.


(Ver notas a continuación)
i) Plinio Corrêa de Oliveira, Introducción especial para la edición argentina de “Revolución y Contra-Revolución”, ed online: http://rcr-una-obra-clave.blogspot.com/







ii) M. Lidove, “Les Vendéens de 93”, Le temps qui court, pp. 31 y ss.; Louis Le Crom, montfortain, “Un Apôtre marial – Saint Louis-Marie Grignion de Montfort”, cap. XIII – Dans la future Vendée militaire, pp. 252 y ss., Libr. Mariale, Calvaire Montfort, Pont-Château


iii) Introducción citada en la nota i.


iv) San Luis María designaba como “últimos tiempos” a los que van desde los días en que él vivió (Antiguo Régimen pre-Revolución Francesa) hasta los que precederán a la venida del Anticristo. Esperaba, de conformidad con las revelaciones sobrenaturales hechas a incontables santos y almas virtuosas, y el propio mensaje de Fátima –entre otros de la Madre de Dios-, un período de triunfo del Inmaculado Corazón de María, de restauración y auge de la civilización cristiana, que podrá durar muchos siglos; período que terminará con las probaciones y apostasía finales que antecederán inmediatamente el fin del mundo.

v) Ver Tratado de la Verdadera Devoción. Asimismo ver traducción del original francés y comentarios al respecto: http://ipsaconteret.blogspot.com/

domingo, 15 de abril de 2012

Con acentos de fuego y reacción, la prédica de San Luis María Grignion de Montfort (28 de abril)

San Luis María Grignion de Montfort

Cuando en 1789 la creciente lo arrastraba todo, y los ‘imprevisores’ lloraban, huían o morían, sólo chocó contra un obstáculo. Fue la Chouannerie, flor caballeresca y santa, nacida del apostolado de San Luis María Grignion de Montfort... (Plinio Corrêa de Oliveira)


Los valles y cerros del Norte argentino, escenario de épicas guerras de partidas en defensa de las libertades legítimas, parecen un marco adecuado para evocar la prédica de San Luis María de Montfort en las aldeas, ciudades, bosques y valles de la Francia del Antiguo Régimen, en el mes en que se celebra su fiesta. Pues fue, esencialmente, un apóstol de poblaciones rurales que se levantaron en defensa del Reino Cristianísimo, amenazadas por la Revolución gnóstica e igualitaria.

Su palabra no se limitaba a enseñar las verdades de la Fe en términos genéricos sino que estaba adaptada estratégicamente a combatir los males del momento con enseñanzas oportunas. De ahí su repercusión y sorprendente actualidad…, pues los errores que generaron la Revolución Francesa están en la médula de los males actuales.

Ahora bien, su “aggiornamento” no tenía nada en común con la tendencia progresista a buscar a toda costa un consenso relativista que caiga bien al enemigo. Capaz del diálogo afable y atrayente, San Luis María no perdía de vista el papel de los pecados y la influencia del espíritu de las tinieblas en la inmensa lucha movida por la impiedad contra la Iglesia y la Civilización Cristiana. Su diagnóstico de los problemas nunca olvidaba esos elementos. Lejos de ciertos progresistas, no pensaba que polemizar con los enemigos del orden católico fuese siempre un error y un pecado contra la caridad.

La sociedad francesa estaba gravemente enferma. Dos tipos de psicologías eran las predominantes: los laxos y los rigoristas. Los laxos llevaban una vida de sensualidad y desenfreno que conducía a la disolución, al escepticismo y a la pérdida de la Fe; y los rigoristas estaban imbuidos de un moralismo jansenista, calvinista y sombrío, contrario también a la Fe, que conducía a la desesperación y a la rebelión.

Mundanismo y jansenismo eran dos polos que ejercían una nefasta atracción, aún en los ambientes y personas considerados mejores. Como suele pasar con los extremos del error, ambos llevaban a un mismo resultado. Nada más normal que la coligación de los errores extremos y contrarios frente al apóstol que predicaba la doctrina católica auténtica, dice Plinio Corrêa de Oliveira (*), y así el odio de las dos corrientes cayó sobre el Apóstol de la Verdad. Al mismo tiempo, sus sermones sacudían las almas y movían a la contrición y al entusiasmo, y las personas liberadas de esa carga moral y espiritual destruían objetos y libros infames y degradantes en memorables actos de fe públicos.

Su obra de regeneración moral tenía un sentido fundamentalmente sobrenatural y piadoso. Estaba centrada en Jesucristo crucificado, sus llagas sacratísimas, los Dolores de María, y promovió la erección de un gran Calvario en Pont-Château (en la zona de Morbihan, célebre por sus guerreros contra-revolucionarios chouans), que sería el punto de convergencia del movimiento espiritual suscitado por él.

Pues en la Cruz veía nuestro Santo la fuente de una superior sabiduría, que enseña al hombre a ver y amar en las cosas creadas manifestaciones y símbolos de Dios; a poner la Fe por encima de la razón orgullosa; la Fe y la lógica por sobre la rebelión de los sentidos; y la moral sobre la voluntad desordenada. Asimismo, lo espiritual por encima de lo material, lo eterno por sobre lo contingente y transitorio.

Su prédica, ajena a todo calvinismo, era suavizada por una tiernísima devoción a la Ssma. Virgen. Puede decirse que nadie Ilevó más alto que él la devoción a la Madre de Misericordia. Nuestra Señora, Mediadora necesaria -por elección divina- entre Jesucristo y los hombres, fue el objeto de su continua admiración amorosa, el tema que suscitó sus meditaciones más profundas y originales, inspiradamente geniales. En torno de la Mediación Universal de María -hoy verdad de Fe- construyó toda una mariología que es el mayor monumento de todos los siglos a la Virgen Madre de Dios.

En otro artículo veremos la persecución que se levantó contra él y cómo se reveló su espíritu de profecía. Y la reacción surgida en la Vendée al explotar la Revolución Francesa:

“Cuando en 1789 la creciente lo arrastraba todo, y los ‘imprevisores’ lloraban, transigían, huían o morían, sólo chocó contra un obstáculo. Fue la Chouannerie, flor caballeresca y santa, nacida del apostolado de San Luis María Grignion de Montfort. Son los premios de quienes saben prever” (**).

Notas y fuentes bibliográficas

(*) “Revolución y Contra-Revolución”, edición on line, Introducción a la edición argentina. Tradición, Familia, Propiedad, 1992.

(**) Plinio Corrêa de Oliveira, “El Reino de María, realización de un mundo mejor”, Catolicismo nº 55, julio de 1955).

Marie-Claire et François Gousseau, “St Louis-Marie”, Ed. M.A.M.E., Francia, 1963

Marcel Lidove, “Les Vendéens de 93”, Ed. Le temps qui court, Franca, 1971

Louis Le Crom, Montfortain, “Un Apôtre marial”, Saint Louis-Marie Grignion de Montfort (1673-1716), Calvaire Montfort, Pont-Château, Loire-Inférieure, Francia, 1942

sábado, 24 de marzo de 2012

25 de marzo: la más divina de las obras de Dios: el misterio de la Anunciación del Angel a María y la Encarnación del Verbo

La Anunciación de Nuestra Señora y

Encarnación del Hijo de Dios – 25 de marzo

El sacrosanto misterio de este día nos lo refiere el evangelista San Lucas por estas palabras: «Hallábase ya Elisabeth en el sexto mes de su embarazo, cuando el ángel Gabriel fué enviado por Dios a Nazareth, ciudad de Galilea, a una virgen desposada con un varón de la descendencia de David llamado José. El nombre de la virgen era María. Habiendo entrado el ángel a donde ella estaba, le dijo: «Dios te salve, llena de gracia; el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres.»

Turbóse la Virgen al oir semejantes palabras, y pensaba qué podía significar tal salutación. Mas el ángel le dijo: «¡Oh María! no temas, porque has hallado gracias en los ojos de Dios: he aquí que en tu seno concebirás, y darás a luz un hijo, y le llamarás con el nombre de Jesús. Este Hijo será grande e Hijo del Altísimo, y darále el Señor el trono de David, su padre, y reinará para siempre en la casa de Jacob, y su reinado no tendrá fin.» Entonces María preguntó al ángel: ¿Cómo se hará esto, porque no conozco varón?» Respondió el ángel y le dijo: «El Espírítu Santo sobrevendrá en ti y la virtud del Altísimo te hará sombra, por lo cual el fruto santo que de ti ha de nacer será hijo de Dios. Ahí tienes a tu príma Elisabeth, la cual en su vejez ha concebido también un hijo, y la que se llamaba estéril está ahora ya en el sexto mes de su preñado; porque para Dios no hay cosa imposible.» Dijo entonces María: «He aquí la esclava del Señor; sea hecho en mí según tu palabra.» y desapareciendo el ángel se retiró de su presencia.» (S. Lucas I, 26- 38).

Reflexión: Con sublime sencillez refiere el santo Evangelio la más divina de todas las obras de Dios: la Encarnación del Verbo eterno. El arcángel anuncia a la Virgen que ha sido escogida para ser Madre de Dios: la Virgen desea serlo sin dejar de ser virgen; y después de haber oído que ha de concebir, no por obra de varón, sino por la virtud del Espíritu Santo, se encoge con profunda humildad y se llama esclava del Señor; y el Señor la levanta a la altísima gloria de la maternidad divina. Así se obró el mayor prodigio de la omnipotencia del Padre, el mayor portento de la sabiduría del Hijo y la mayor maravilla del amor del Espíritu Santo. La inmensa grandeza de este misterio, la llaneza incomparab1e de sus circunstancias, y el sublime candor del relato evangélico, todo es divino y digno de Aquel que con un acto de su voluntad sacó de la nada el universo y expresó su divina operación con la palabra fiat, hágase. Todo ha de ser, pues, materia de nuestra más profunda y constante meditación: la humildad del Altísimo anonadado en las purísimas entrañas de la Virgen, la inmaculada pureza de esta excelsa Señora, su fe, su confianza, su conformidad con la voluntad divina, y el humilde sentimiento de su bajeza, ensalzada por Dios a la soberanía de todo lo creado. y no debemos parar aquí, sino pasar adelante en la consideración de este misterio, y quedar corno absortos y suspensos en la honra que de él se sigue a todo el linaje humano, el cual fué ennoblecido y levantado a tan gran dignidad y gloria; pues haciéndose Cristo hueso de nuestros huesos y carne de nuestra carne, nuestra naturaleza está ensalzada en él sobre todos los ángeles, y somos parientes y hermanos de Dios hecho hermano y Redentor nuestro.

Oración: Señor Dios, que quisiste que en las purísimas entrañas de la gloriosa Virgen María se encarnase el Verbo eterno, anunciando un ángel tan divino misterio; concédenos, por los ruegos de esta gloriosa Virgen, que los que verdaderamente creemos que es Madre de Dios, seamos favorecidos con su intercesión en tu divino acatamiento. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

P. Francisco de Paula Morell, “Flos Sanctorum”

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Jornada de Cultura Hispanoamericana por la Civilización Cristiana