sábado, 4 de abril de 2009

Un tesoro que sólo un Dios lo puede tener...y poner a disposición de sus criaturas
























2º Principio – Dios quiere servirse de María en la santificación de las almas
22. La conducta que las tres Personas de la Santísima Trinidad han seguido en la Encarnación y en la primera venida de Jesucristo la mantienen todos los días, de manera invisible, en la Santa Iglesia, y la mantendrán hasta la consumación de los siglos, en la última venida de Jesucristo.
23. Dios Padre reunió en un conjunto todas las aguas, dándole el nombre de mar; reunió en un conjunto todas sus gracias, llamándole María. Este gran Dios tiene un tesoro o depósito riquísimo, en el que ha encerrado todo lo que hay de bello, brillante, raro y precioso, incluyendo a su propio Hijo; y este tesoro inmenso no es otro que María, a quien los santos llaman el tesoro del Señor, de cuya plenitud se enriquecen los hombres.


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