lunes, 21 de diciembre de 2020

Ella ama siempre a aquellos que la aman: Ego diligentes me diligo (TVD, 175)

 

Entrada de Noé en el Arca

175.  La Santísima Virgen es la Virgen fiel que, por su fidelidad a Dios, repara las pérdidas que causó Eva la infiel por su infidelidad, y que obtiene la fidelidad a Dios y la perseverancia a aquellos y aquellas que confían en Ella.  Es la causa por la que un santo la compara a un ancla firme, que los sostiene e impide que naufraguen en el mar agitado de este mundo, en donde tantos perecen por no aferrarse a un áncora firme. “Atamos –dice- las almas a tu esperanza como a un áncora firme: Animas ad spem tuam sicut ad firmam anchoram alligamus (N.1)”. Es a Ella a quien los santos que se han salvado se han adherido más, y han atado a los otros para que perseveraran en la virtud. ¡Felices, pues, y mil veces felices, los cristianos que ahora se aferran fiel y enteramente a Ella como a un áncora firme! Los embates de la tempestad de este mundo no los podrán sumergir ni les harán perder sus tesoros celestiales. ¡Dichosos aquellos y aquellas que entran en Ella como en el arca de Noé! Las aguas del diluvio de los pecados que ahogan a tanta gente no les harán daño, porque: “Qui operantur in me non peccabunt (N.2) [Aquellos que están en mí para trabajar en su salvación no pecarán]” dice Ella con la (divina) Sabiduría. Dichosos los hijos infieles de la infeliz Eva que se aferran a la Madre y Virgen fiel, la cual permanece siempre fiel y no se desmiente jamás: Fidelis permanet, se ipsam negare non potest (N.3), y que ama siempre a aquellos que la aman: Ego diligentes me diligo (N.4), no sólo con un amor afectivo sino también con un amor efectivo y eficaz, impidiéndoles, mediante una gran abundancia de gracias, que retrocedan en la virtud o caigan en el camino y pierdan así la gracia de su Hijo.

N.1 S. Juan Damasceno, Sermo 1 in Dormitione B.M.V.

N.2 Eclesiástico, XXIV, 30

N.3 Aplicación a la Santa Virgen del texto de S. Pablo: II Tim., II, 13

N.4 Prov., VIII, 17 (Yo amo a los que me aman).

Comentario de IPSA CONTERET:

Traité de la Vraie Dévotion à la Sainte Vierge

PÈRES MONTFORTAINS (Cie de Marie)


Traducido del original francés por este blog IPSA CONTERET, privilegiando las expresiones originales del Santo sobre
 expresiones castellanas más habituales
A.M.M.G.

 

“Si Ella te sostiene, no caes; si Ella te protege, no temes; si Ella te conduce, no te fatigas; si Ella te es favorable, llegas hasta el puerto de salvación (TVD, 174)


 

174. Es lo que dice en términos formales San Bernardo para inspirarnos esta práctica: “Si Ella te sostiene, no caes; si Ella te protege, no temes; si Ella te conduce, no te fatigas; si Ella te es favorable, llegas hasta el puerto de salvación: Ipsa tenente, non corruis; ipsa protegente, non metuis; ipsa duce, non fatigaris; ipsa propitia, pervenis (N.1)” (Serm. super Missus est). San Buenaventura parece también decir lo mismo en términos más explícitos. “La Santísima Virgen –dice- no es solamente mantenida en la plenitud de los santos; Ella mantiene y conserva a los santos en su plenitud, para que ésta no disminuya; impide que sus virtudes se disipen, que sus méritos desaparezcan, que sus gracias se pierdan, que los demonios les hagan daño, en fin, que Nuestro Señor los castigue cuando pecan: Virgo non solum in plenitudine sanctorum detinetur, sed etiam in plenitudine sanctis detinet, ne plenitudo minuatur; detinet  virtutes ne fugiant; detinet merita ne pereant; detinet gratias ne effluant; detinet daemones ne noceant; detinet Filium ne peccatores percutiat (N. 2)” (S. Bon. in Speculum B.V.).

N.1. Homilia 2 super Missus est, n. 17.

N.2. Speculum B.M.V., lect. VII, n° 6

Comentario de IPSA CONTERET:

Traité de la Vraie Dévotion à la Sainte Vierge

PÈRES MONTFORTAINS (Cie de Marie)


Traducido del original francés por este blog IPSA CONTERET, privilegiando las expresiones originales del Santo sobre
 expresiones castellanas más habituales
A.M.M.G.

 

jueves, 17 de diciembre de 2020

Esta devoción es un medio admirable de perseverancia (TVD, 173)

 



ARTICULO VIII

Esta devoción es un medio admirable de perseverancia

173. Finalmente, lo que más poderosamente nos impele, de alguna manera, a abrazar esta devoción a la Santísima Virgen es el constituir un medio admirable para perseverar en la virtud y ser fiel. Pues ¿a qué se debe, en efecto, que la mayor parte de las conversiones de los pecadores no sean durables? ¿A qué se debe que se recae tan fácilmente en el pecado? ¿A qué se debe que la mayor parte de los justos, en vez de adelantar de virtud en virtud y adquirir nuevas gracias, pierden muchas veces las pocas virtudes y gracias que poseían? Esta desgracia proviene, como he mostrado anteriormente (N.1), de que el hombre, al ser tan corrompido, tan débil y tan inconstante, confía en sí mismo, se apoya en sus propias fuerzas y se cree capaz de guardar el tesoro de sus gracias, de sus virtudes y méritos.

Por esta devoción confiamos a la Santa Virgen, que es fiel, cuanto poseemos; la tomamos por depositaria universal de todos nuestros bienes de naturaleza y gracia. Confiamos en su fidelidad, nos apoyamos en su poder y nos fundamos en su misericordia y caridad, para que Ella conserve y aumente nuestras virtudes y méritos a pesar del demonio, el mundo y la carne, que hacen esfuerzos para arrebatárnoslos. Le decimos como el hijo a su madre y el fiel  siervo a su señora: Depositum custodi (N.2) Mi buena Madre y Señora, reconozco que he recibido hasta ahora más gracias de Dios por tu intercesión de las que yo merecía, y que mi funesta experiencia me enseña que llevo este tesoro en un vaso muy frágil, y que soy demasiado débil y demasiado miserable para conservarlo en mí mismo: adolescentulus sum ego et contemptus (N.3). Recibe en depósito cuanto poseo y consérvamelo con tu fidelidad y tu poder. Si tú me guardas, no perderé nada; si me sostienes, no caeré; si me proteges, estaré a cubierto de mis enemigos.

N. 1 cf. 5ta. verdad fundamental, nros. 87-89.

N. 2 ¡Conserva el depósito! (1Tim VI, 20)

N. 3 Soy pequeño y despreciable (Sal 119 [118]), 141).



miércoles, 16 de diciembre de 2020

Para conocer la excelencia de este motivo habría que conocer el bien que hay en convertir un pecador o en liberar un alma del purgatorio, mayor que crear el cielo y la tierra (TVD, 172)

 

San Agustín, Doctor de la Iglesia

172. Para conocer la excelencia de este motivo habría que conocer el bien que hay en convertir un pecador o en liberar un alma del purgatorio: bien infinito, mayor que crear el cielo y la tierra (N.1), pues se da a un alma la posesión de Dios. De suerte que, aun cuando por esta práctica no se sacase en la vida entera más que a un alma del purgatorio, o no se convirtiese más que a un solo pecador, ¿no sería esto motivo suficiente para mover a todo hombre caritativo a abrazarla?

Nótese, además, que nuestras buenas obras, al pasar por las manos de María, reciben un aumento de pureza y, por lo mismo, de mérito y valor satisfactorio e impetratorio: con lo cual se hacen mucho más capaces de aliviar a las almas del purgatorio y convertir a los pecadores que si no pasaran por las manos virginales y generosas de María. Lo poco que ofrecemos por medio de la Santa Virgen, sin voluntad propia, y por una caridad muy desinteresada, llega a ser en verdad bien poderoso para aplacar la cólera de Dios y atraer su misericordia. Y se verá tal vez, a la muerte de una persona bien fiel a esta práctica, que ha liberado por este medio a numerosas almas del purgatorio y convertido a numerosos pecadores aunque sólo haya realizado obras bastante comunes de su propio estado. ¡Qué gozo en el día de su juicio! ¡Qué gloria en la eternidad!

N. 1 S. Agustín, Tract. 72 in Joann.  

martes, 15 de diciembre de 2020

Esta devoción procura grandes bienes al prójimo (TVD, 171)

 




ARTICULO VII

Esta devoción le procura grandes bienes al prójimo

171. Lo que puede además movernos a abrazar esta devoción es considerar los grandes bienes que recibirá nuestro prójimo. Pues con esta práctica se ejercita con él la caridad de manera eminente,  porque se le da, por manos de María,  lo más caro que tenemos, que es el valor satisfactorio e impetratorio de todas las buenas obras, sin exceptuar el menor pensamiento bueno ni el más leve sufrimiento. Se consiente en que todo lo adquirido hasta ahora y lo que se adquiera de satisfacciones hasta la muerte sea empleado, según la voluntad de la Santísima Virgen, o en la conversión de los pecadores o en la liberación de las almas del purgatorio.

¿No es esto amar perfectamente al prójimo? ¿No es esto ser verdadero discípulo de Jesucristo, al que se lo reconoce por la caridad? (N.1) ¿No es éste el medio de convertir a los pecadores, sin temor a la vanidad, y de liberar a las almas del purgatorio, casi sin hacer otra cosa que lo que cada cual está obligado a hacer conforme a su estado?

N.1 S. Juan XIII, 35


Contaba apenas siete años, y sufriendo grandes padecimientos espirituales, oyó una voz que le dijo: que si quería ser protegida contra todos sus enemigos, se hiciera cuanto antes esclava de Jesús y de su Santa Madre (TVD, 170)

 

Madre Agnès de Jesús, a los 7 años oyó una voz que le recomendó hacerse esclava de Jesús y María - Fue la madre espiritual de M. Olier, fundador de St Sulpice (abajo)




170. Sin detenerme a probar con razones esta verdad, me contento con referir un hecho histórico que leí en la vida de la Madre Inés de Jesús, religiosa dominica del Convento de Langeac (Auvergne), que murió en olor de santidad en aquel lugar en 1634. Contaba apenas siete años, y sufriendo grandes padecimientos espirituales, oyó una voz que le dijo: que si quería verse libre de todas sus penas y ser protegida contra todos sus enemigos, se hiciera cuanto antes esclava de Jesús y de su Santa Madre. En cuanto regresó a la casa, se dio toda entera a Jesús y a su Santa Madre en esta calidad, aunque por entonces no sabía lo que era esta devoción. Y, habiendo encontrado una cadena de hierro, se la puso a la cintura y la llevó hasta la muerte. Después de esta acción, cesaron todas sus penas y escrúpulos y se halló en una gran paz y amplitud de corazón, lo que la movió a enseñar esta devoción a otros, que, a su vez, hicieron grandes progresos –entre otros, a Monsieur Olier, fundador del Seminario de San Sulpicio, y a otros sacerdotes y eclesiásticos del mismo seminario… Un día se le apareció la Santa Virgen y le puso al cuello una cadena de oro, para testimoniarle el gozo que le había causado al hacerse esclava de su Hijo y suya. Y santa Cecilia, que acompañaba a la Santa Virgen, le dijo: ¡Dichosos son los fieles esclavos de la Reina del cielo, porque gozarán de la verdadera libertad! Tibi servire libertas.

lunes, 14 de diciembre de 2020

Esta devoción da una gran libertad interior (TVD, 169)

 


ARTICULO VI

Esta devoción da una gran libertad interior

SEXTO MOTIVO.

169. Esta práctica de devoción da una gran libertad interior, que es la libertad de los hijos de Dios N.1, a las personas que la practican fielmente. Porque, como por esta devoción nos hacemos esclavos de Jesucristo consagrándonos totalmente a Él en esa calidad, este buen Señor, para recompensarnos por el cautiverio amoroso por el que hemos optado: 1°.  quita del alma todo escrúpulo y temor servil que pudiera estrecharla, cautivarla y envolverla; 2°. ensancha el corazón con una santa confianza en Dios, haciendo que lo mire como a su Padre; 3. le inspira un amor tierno y filial.

N.1: Cf. Rom., VIII, 21